Opinión y hechos

Las democracias fallan y los populismos se multiplican.

Quizás estas crisis, recurrentes no solo en México sino a nivel mundial, exigen de los políticos una revisión a fondo de sus estrategias. Los inversionistas, aparentemente, ya no están de acuerdo en jugar en los mercados accionarios donde, unos cuantos, parecieran ganar cantidades exorbitantes, especulando, mientras la gran mayoría gana muy poco o pierde, tratando de producir bienes y servicios en la economía real.

Nuestras reformas estructurales no son suficientes, ni fueron oportunas.

Como dice la Revista The Economist ---de la semana 20 al 26 de febrero---, los mercados están atemorizados porque pareciera que el mundo desarrollado ha agotado sus armas clásicas para combatir las debilidades de la economía, y dan la impresión de que ya no les funcionarán más, en el futuro: Desde la crisis 2007-08, los intentos por estimular la demanda por parte de los banqueros centrales, han fracasado.

La deuda y el déficit hacen peligrar nuestra estabilidad.

Los dos protagonistas gigantes que están impactando, de diversa manera, a la economía mundial, son Estados Unidos y China.

En México estamos enfrentando problemas económicos serios.

La economía mexicana, para 2016 y 17, no se puede ver con optimismo porque tendrá que hacer frente a riesgos importantes que deberían ser, cuando menos disminuidos porque además, sabemos, impactarán con mayor fuerza a los que menos tienen, carecen de bienes inmuebles, dependen de su empleo o de su pensión, de la producción de su pequeña parcela o de sus exiguos ahorros:

Nuestro problema fundamental es la tremenda corrupción que padecemos.

El problema de México no se debe a que las drogas estén prohibidas. Algunos abogan por la liberalización del consumo de drogas o alguna fórmula semejante que deje de criminalizar el consumo, y otros más audaces pretenden que se permita ---como en el caso del alcohol---, la producción, trasiego y comercialización de las drogas, sobre todo de la marihuana, porque alegan que se trata de una droga benigna.