Opinión y hechos

La productividad es, fundamentalmente, responsabilidad de las empresas.

La responsabilidad fundamental del aumento de la productividad reside en los empresarios. Ellos la pueden lograr mediante la capacitación a sus trabajadores, la adopción de mejores tecnologías, y el diseño de incentivos a la productividad que obren como estímulos eficaces para los colaboradores. Asumiendo las empresas iniciativas como ésas, la productividad necesariamente aumentará ---rompiendo el círculo vicioso: que produce salarios deprimidos como consecuencia de una productividad baja---, porque a los emprendedores no les quedará otra salida que lograrlo.

El problema de las pensiones de todos aquellos que terminan su ciclo de vida laboral y entran, cada día en mayor número en la vejez, es de dimensiones colosales porque no se ha atendido de manera transparente, financieramente viable y oportuna.

Todos los expertos hablan del futuro que nos espera por el envejecimiento de la población, porque nuestro llamado “bono demográfico” se agotará en pocos años y comenzaremos la declinación en la que se encuentran numerosos países desarrollados. Somos un país sub-poblado, que no llega a 60 habitantes por kilómetro cuadrado, cuando en Europa y en Asia se tienen densidades poblacionales del orden de 400 por kilómetro cuadrado.

Sin embargo, nuestros gobiernos insisten, un día y otro también, en el fantasma de la sobrepoblación y han aplicado dócilmente, de manera acrítica y en buena medida irresponsable, las indicaciones de los organismos internacionales que han forzado las políticas públicas de acuerdo con la posición ideologizada del llamado “Informe Kissinger”, fomentando la reducción de los nacimientos hasta llegar casi, a la frontera, en la cual no podremos reponer la población existente, es decir incrementos de tan solo 2.1%. BAM

 

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