Opinión y hechos

¿Manlio Fabio Beltrones llega como consecuencia de la crisis, o para remediarla?

Cuando Manlio Fabio Beltrones supo que sería parte de la “fórmula de unidad” para asumir el liderazgo del PRI, dijo que no tenía más inquietud que servir al partido y al país, y que, además, en caso de ocupar el puesto "seré un líder del PRI muy cercano al Presidente de la República y consultaré con él, sin ninguna inhibición, cuantas veces sea necesario". Ref. José Vieyra, Revista Impacto,  9 de agosto de 2015.

Para definir el nuevo liderazgo priista, deben haberse dado numerosas y fuertes negociaciones.

El Presidente Peña Nieto, representante indiscutible de las nuevas generaciones priistas, no está instrumentando una regresión hacia el viejo sistema, no la necesita, el viejo sistema sigue ahí, con algunos acomodos pragmáticos ---que han caracterizado a la “familia revolucionaria” durante toda su existencia--, con los cuales están absorbiendo a numerosos jóvenes que, seguramente continuarán alimentando el poder, hasta ahora prácticamente hegemónico del Sistema Político Mexicano ---autoritario, paternalista y corporativista---, donde se valen todo tipo de artimañas y corruptelas para controlar y cooptar a cuantos estén dispuestos a poner sus dotes de liderazgo al servicio del control de la “familia revolucionaria”.

Los cambios en el liderazgo del “nuevo PRI”.

Continuamos percibiendo las repercusiones de las elecciones intermedias, de junio de este año, no necesariamente con el sentido que habían pronosticado numerosos comentaristas ---de cambios sustantivos en la forma de gobernar del Presidente y en la composición de su Gabinete---, pero no por ello menos importantes.

La trascendencia de la familia bien constituida, en los ámbitos político y social, es innegable.

Las características de la institución matrimonial tradicional, conformada por un hombre y una mujer, y los hijos que ellos engendran, tienen enormes ventajas en relación con las otras modalidades de familia, como aquellas en las cuales la pareja no está ligada por matrimonio sino que vive en concubinato sin la formalidad jurídica del casamiento, las monoparentales, las que han sufrido el divorcio de los cónyuges y, desde luego, las que se pretenden conformar con parejas del mismo sexo.

Si la familia tradicional no existiera, nos veríamos en la necesidad de inventarla

En resumidas cuentas, estudios de sociólogos prestigiados afirman que si la sociedad se viera precisada a diseñar un sistema que asegurara la satisfacción de las necesidades básicas y fundamentales para los menores, con el objeto de lograr su desarrollo y la transmisión de la cultura en beneficio de la humanidad, llegaría, seguramente, a la conclusión de que el ideal son las parejas heterosexuales en una relación estable, como se da en los matrimonios.