Opinión y hechos

Las nuevas leyes de la Asamblea Legislativa del DF, son perniciosas.

Las nuevas leyes de “los derechos de niñas, niños y adolescentes”; y la de “las y los jóvenes”, de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal tienen un contenido engañoso, aparentemente bueno porque se refieren continuamente a los derechos humanos, y al reconocimiento de los problemas por los que pasan los niños y los jóvenes para, supuestamente, resolverlos, garantizando la protección y la debida asistencia a los menores que, lamentablemente, en nuestra sociedad, sufren de carencias económicas, sociales, educativas y afectivas que lesionan su desarrollo de manera preocupante.

Los miembros de la Asamblea Legislativa del DF pretenden erigir una dictadura legal.

Los diputados del PRD y sus satélites, miembros de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, no se andan con medias tintas.

El matrimonio y los derechos de los niños.

No se puede negar que estamos en presencia de una fuerte corriente propagandística a favor de los homosexuales y sus presuntos derechos, entre otros algunos inventados como el ya mencionado, de unirse en matrimonio sin cumplir con el requisito elemental de esa comunidad ancestral, es decir, la de ser dos personas de sexo distinto, un hombre y una mujer.

Los derechos humanos, la familia y el matrimonio.

No hay ninguna discriminación, en el hecho de pedir a quienes desean formar una familia por medio del matrimonio, que cumplan con el requisito de ser una pareja de un hombre y una mujer. Quienes no cumplen con ese requisito tienen la posibilidad y el derecho de asociarse como mejor les parezca, para lo cual se han creado nuevas figuras atendiendo el caso de quienes desean unirse, presuntamente de manera estable, en una comunidad de personas del mismo sexo: las sociedades de convivencia.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación y los Derechos humanos.

Hemos tenido una reforma de gran envergadura y trascendencia en nuestra Constitución, al modificar su primer capítulo que se denominaba “De las Garantías Individuales” ---donde el legislador otorgaba, graciosamente, los derechos a los ciudadanos---, para incorporar, a partir del 10 de junio de 2011, los llamados derechos humanos, es decir los derechos naturales de la persona que se le atribuyen precisamente por el hecho mismo de ser un ente personal, con anterioridad a cualquier norma de derecho positivo.