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Resoluciones de la Suprema Corte: asimétricas y contrastantes

Desde el Humanismo, reflexionemos:

Las resoluciones de la Suprema Corte nos deben llamar a pensar algunas asimetrías y algunos contrastes.

En el caso de la resolución de Campeche sobre la adopción y el caso de los convivientes de una figura específica que crearon allá, que abarca a las parejas del mismo sexo, en la Suprema Corte se dieron varios argumentos que contrastan mucho con la realidad y denotan un activismo ideológico de la mayoría de sus miembros.

Por otro lado, tenemos una asimetría muy fuerte. En términos muy puntuales las parejas del mismo sexo, en términos de población, representan el 0.28 por ciento, es decir, una parte en realidad muy pequeña. Pero resulta que en términos de representación, por lo que algunos llaman sus derechos por encima de los derechos de los menores, resultó que ese número fue mayoritariamente abrumador; tuvieron prácticamente 10 a 1.

Ése uno, que dijo que algo anda mal aquí, hizo algunas preguntas que son claves. El ministro Medina Mora le llamaba la atención de lo que decían sus compañeros, porque decían: “Esto es por el interés del niño, esto es por no discriminar a las parejas”, y dijo que esto es muy curioso, porque estamos hablando sobre una realidad prácticamente inexistente, porque toda esta discusión es con respecto a una figura que se crea en ese estado, que en más de un año de existencia (un año 7 meses, más o menos) no ha tenido un solo caso, ni uno solo.

Pero eso sí, viene la Suprema Corte para tomarlo como uno de esos temas importantísimos para la nación y resolver a favor de esas parejas del mismo sexo que tienen esa figura, que en Campeche no hay ni una sola. En donde, además, en términos poblacionales, son el 0.28 por ciento; y también dijeron que esto lo hacen por los niños, para que puedan tener padres, ¿cómo podemos privarlos de tener padres?

Si nos vamos a los números, a la realidad, resulta que hay muchos más padres deseando adoptar niños que niños en condición de ser adoptados.

La debilidad de las argumentaciones, la falta de sustento en la realidad y el superávit de ideologización y activismo generista de muchos miembros de la Corte fue lo que imperó.

Lamentablemente, esto tiene repercusiones y afecta no sólo en la esfera pública, sino en la hechura del país.

Esperemos que pueda haber un camino de corrección a este respecto.

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna, son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com